La Semilla del Año: Cómo Plantar Intenciones que Sí Florecen
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Enero no es un inicio ruidoso.
No llega con fuegos artificiales, ni promesas.
Enero llega como la tierra húmeda después de la lluvia:
silenciosa, fértil, disponible..
Es el mes de la semilla, no del fruto. Y toda bruja lo sabe: nada florece si se fuerza.
Plantar una intención no es exigirle al universo que te cumpla deseos. Es hacer un pacto consciente con la energía que eliges habitar. Es sembrar desde el alma, no desde la prisa.
Intención no es exigencia
Venimos de un mundo que nos empuja a “lograr”, “alcanzar”, “cumplir”.
Pero la magia no funciona desde la presión. Funciona desde la coherencia.
Una intención verdadera nace cuando te preguntas:
• ¿Cómo quiero sentirme este año?
• ¿Qué energía quiero sostener incluso en los días difíciles?
• ¿Qué versión de mí merece espacio para crecer?
La intención no es una lista de metas. Es un estado interno. Y cuando ese estado es claro, la vida responde.
La tierra interior
Así como la semilla necesita tierra fértil, tus intenciones necesitan un espacio interno limpio.
Antes de sembrar, obsérvate:
¿Hay cansancio acumulado?
¿Expectativas que no son tuyas?
¿Culpa por no ser “suficiente”?
No pasa nada si no lo tienes todo claro. Enero no pide claridad total. Pide honestidad.
La semilla sabe qué hacer incluso en la oscuridad.
Ritual de siembra energética para el año
Un ritual sencillo, suave y poderoso. Hazlo en silencio o con música suave.
Necesitarás:
• Una vela blanca o verde
• Un papel y un lápiz
• Un recipiente con tierra o una planta viva
1. Enciende la vela
Respira profundo tres veces. Siente tu cuerpo aquí, presente.
2. Escribe una sola intención
No una lista. Una intención que contenga la energía que deseas cultivar este año.
Ejemplos:
• “Habito la calma.”
• “Camino con confianza.”
• “Mi vida se expande con amor.”
• “Honro mi ritmo.”
3. Siembra
Dobla el papel y colócalo bajo la tierra o en la maceta. Mientras lo haces, di en voz baja:
“Planto esta intención con amor. Confío en su tiempo. Confío en mi proceso.”
4. Cierra
Apaga la vela con gratitud. No soples: honra el fuego.
Cuidar la semilla
Después del ritual, recuerda algo importante: no se le grita a una semilla para que crezca. Se la cuida.
Cuidar tu intención es:
• Descansar cuando el cuerpo lo pide
• Decir no cuando algo no vibra
• Elegirte sin culpa
• Volver a ti cuando te pierdes
Eso también es magia.
Confía en el proceso
La semilla no conoce la forma exacta del árbol. Solo sabe que tiene la información dentro.
Enero es eso: un acto de fe suave, una promesa sin presión, un comienzo que no grita, pero sostiene.
Planta con amor. Camina con paciencia. Y permite que el año te sorprenda.
Te amo. — La Crow